
Río Negro anuncia beneficios para pasajeros de Aerolíneas Argentinas en la ruta Buenos Aires – Viedma
Quienes vuelen con Aerolíneas Argentinas en la ruta Buenos Aires – Viedma podrán disfrutar de promociones exclusivas en la capital rionegrina.
El Corredor de la Meseta Sur invita a descubrir una de las regiones más agrestes, auténticas y sorprendentes de Río Negro. Un recorrido que conecta Playas Doradas y Sierra Grande con el corazón de la meseta, atravesando pequeños pueblos, arroyos, cañadones, sierras y extensiones de estepa donde el paisaje parece no tener límites.
El viaje comienza junto al mar, entre playas doradas, aguas transparentes y fauna marina, y poco a poco se interna hacia un territorio donde la presencia humana se vuelve cada vez más pequeña frente a la inmensidad del paisaje. El camino atraviesa Arroyo Los Berros, Arroyo Ventana, el ascenso hacia la meseta, el entorno de Aguada Escondida, Aguada Niyeu y Cona Niyeu, descubriendo a cada paso nuevos contrastes entre la aridez de la estepa y los pequeños oasis que aparecen alrededor del agua.
Es un corredor para quienes buscan naturaleza, aventura y desconexión. Para recorrer caminos escénicos, hacer trekking, disfrutar de travesías 4×4, practicar cicloturismo, observar aves y fauna autóctona, fotografiar paisajes infinitos y descubrir cielos nocturnos extraordinarios. También es una oportunidad para acercarse a la vida rural, las tradiciones y la historia minera que forman parte de la identidad de esta Patagonia profunda.
Y cuando cae la noche, la experiencia cambia. Lejos de las grandes ciudades, la escasa contaminación lumínica permite levantar la mirada y encontrarse con un cielo profundo y lleno de estrellas, convirtiendo a la Meseta Sur en un escenario privilegiado para el astroturismo.
El Corredor de la Meseta Sur no es un viaje para hacer con prisa. Es un recorrido para bajar la velocidad, escuchar el silencio, dejar que el paisaje avance frente a tus ojos y descubrir una Patagonia que todavía conserva intacta su esencia.
Playas Doradas abre el recorrido con sus playas de arena dorada y aguas transparentes. Un destino para disfrutar del mar, el buceo, el snorkel, el kayak y el avistaje de fauna marina, además de descubrir sus cielos privilegiados para el astroturismo.
Sierra Grande conserva la identidad de una Patagonia marcada por la historia minera y la vida rural. Es también una puerta de entrada a la Meseta Sur, con posibilidades para disfrutar de trekking, cicloturismo y turismo aventura, antes de internarse en los paisajes más agrestes del corredor.
Pequeña localidad vinculada históricamente a la ganadería y la vida rural, Arroyo Los Berros representa una de las primeras aproximaciones a la Patagonia profunda. Una parada para descubrir la flora y fauna autóctona, las tradiciones y la tranquilidad de un territorio donde la inmensidad empieza a ser protagonista.
Entre formaciones rocosas y sectores de vegetación, el entorno de Arroyo Ventana sorprende por la presencia del agua en medio de un paisaje agreste. Un lugar ideal para detenerse, caminar, fotografiar el paisaje y observar aves y fauna autóctona.
El ascenso marca un cambio de paisaje: el camino comienza a ganar altura y aparecen sierras, cañadones, vegas y grandes extensiones de estepa. Es uno de los tramos más impactantes para disfrutar de vistas panorámicas, fotografía de paisaje y experiencias de aventura.
Ya en lo alto de la meseta, la inmensidad domina el paisaje. La escasa contaminación lumínica convierte este territorio en un escenario excepcional para el astroturismo y la observación de estrellas, mientras durante el día invita a realizar trekking, fotografía y avistaje de flora y fauna autóctona.
CONSULTA LOS PRESTADORES HABILITADOS
En el valle de Cona Niyeu, la presencia del arroyo Niyeu genera un paisaje verde que contrasta con la aridez de la meseta. Un lugar para descubrir el turismo rural, caminar, disfrutar de la naturaleza y hacer una pausa en contacto con la tranquilidad del territorio.
El recorrido llega a una pequeña localidad rodeada de naturaleza y marcada por la cultura rural y las tradiciones patagónicas. Cona Niyeu invita a bajar el ritmo, contemplar el paisaje y descubrir una forma de vida profundamente vinculada al territorio.
El Corredor Meseta Sur propone un viaje de apenas 179 kilómetros, pero con una diversidad de paisajes que parece multiplicar la distancia. El recorrido comienza frente al mar, en Playas Doradas, donde las aguas transparentes, las playas doradas y la riqueza del ambiente marino invitan a disfrutar del kayak, snorkel, buceo, avistaje de fauna y astroturismo. Desde allí, el paisaje comienza a transformarse y la costa da paso a las sierras y a la historia minera de Sierra Grande, una localidad donde también hay lugar para el trekking, el cicloturismo y el turismo aventura.
A medida que el camino se interna hacia el oeste, la Meseta Sur revela otra Patagonia. Arroyo Los Berros y Arroyo Ventana permiten descubrir pequeños oasis, arroyos, formaciones rocosas, flora y fauna autóctona, mientras el ascenso por la meseta abre panorámicas donde la estepa parece no tener fin. Acá el paisaje invita a caminar, fotografiar, observar aves y simplemente detenerse a contemplar un territorio donde el silencio también forma parte de la experiencia.
La noche ofrece otra manera de descubrir este corredor. La baja contaminación lumínica de la meseta convierte al cielo en uno de sus grandes atractivos, con condiciones excepcionales para el astroturismo, la observación de estrellas y la fotografía nocturna. Es una región para mirar hacia arriba y entender por qué estos cielos forman parte de los grandes tesoros naturales de la Patagonia.
El viaje continúa hacia Aguada Niyeu y Cona Niyeu, donde el agua vuelve a aparecer entre la aridez y genera pequeños espacios verdes que contrastan con la inmensidad. Allí sobreviven tradiciones, formas de vida rurales y una identidad profundamente ligada al territorio. Es el momento de bajar el ritmo, conocer la cultura local y dejar que el paisaje haga lo suyo.
La Meseta Sur es también una invitación a viajar preparado y sin apuro. Las distancias, la escasez de servicios y la conectividad limitada en algunos sectores hacen que planificar el recorrido sea parte de la aventura. Llevar agua, alimentos, abrigo, combustible suficiente y mapas descargados permite disfrutar con mayor tranquilidad de un territorio que recompensa a quienes se animan a recorrerlo.
Porque este corredor no se trata solamente de llegar desde Playas Doradas hasta Cona Niyeu. Se trata de descubrir cómo, en pocos kilómetros, el mar se transforma en estepa, la estepa en meseta y la meseta en un cielo infinito. Un viaje para conectar con la naturaleza, la aventura, la historia y la cultura rural de una de las regiones más auténticas de Río Negro.

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