El Río Negro es el gran protagonista de esta ruta. Nacido de la unión de los ríos Limay y Neuquén, su caudal hizo posible el desarrollo del sistema de riego que transformó este territorio en uno de los grandes oasis productivos de la Patagonia. Hoy, sus costas invitan a detenerse, disfrutar de los balnearios, recorrer espacios recreativos y contemplar paisajes donde el agua se encuentra con las chacras y los álamos.
A lo largo del recorrido aparecen chacras frutícolas, bodegas, emprendimientos regionales, costaneras y balnearios, además de una gastronomía que pone en valor los productos locales. Es una ruta para descubrir el paisaje rural entre frutales y canales de riego, pero también para bajar el ritmo y disfrutar de las pequeñas experiencias que hacen único al Alto Valle.
Podés recorrer las chacras durante la época de cosecha, pedalear por caminos rurales, conocer emprendimientos locales o simplemente esperar el atardecer junto al Río Negro. Y si elegís disfrutar de sus balnearios y espacios junto al agua, recordá utilizar siempre los accesos habilitados, respetar la señalización y consultar las condiciones de cada lugar antes de ingresar al río.
La Ruta del Alto Valle no es solo un camino para llegar a un destino. Es una invitación a descubrir una Patagonia diferente: productiva, ribereña, sabrosa y llena de paisajes para disfrutar sin apuro.